CAPITAL HISTÓRICO CULTURAL

MONTALBÁN....CAPITAL HISTÓRICO-CULTURAL DE LA COMARCA "CUENCAS MINERAS"(Teruel).-
LEY 28/2002, de 17 de diciembre, de creación de la Comarca de Cuencas Mineras....
Art 2:" Capitalidad.1.La Comarca de Cuencas Mineras tiene su capitalidad en el municipio de Utrillas, donde tendrán su sede oficial los órganos de gobierno de la misma.
La capitalidad histórico-cultural tiene su sede en el municipio de Montalbán."

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lunes, 3 de enero de 2022

EFEMÉRIDE MONTALBINA: ¿QUÉ SUCEDIÓ TAL DÍA COMO HOY, 3 DE ENERO, EN MONTALBÁN, EN EL AÑO 1892?...DETENCIÓN DE JUAN ESPES "EL GREÑICAS"

 Fuente informativa: Efemérides Turolenses


En Montalbán, a 3 de Enero de 1892   

Entrada de la Cueva de "El Greñicas" en La Muela de Montalbán,
 donde, según la leyenda , se refugiaba Juan Espés

La Guardia Civil de Montalbán captura a Juan Espés Rubion(a) "El GREÑICAS" que cumplía con un cuñado cadena perpetua en Melilla, de donde huyeron, campando a sus anchas por su comarca natal sin que nadie se atreviera a delatarlos. Fue condenado a 43 años y el cuñado a 16 años y 2 meses.


LEYENDAS DE MONTALBAN
LA CUEVA DEL GREÑICAS”
 

Os vamos a contar una leyenda que se cuenta de boca en boca, sobre el bandolero “Greñicas” y la cueva donde se refugió, en la montaña conocida como La Muela.

Juan Espés, El Greñicas, pintado al oleo por el artista montalbino Antonio Irisarri

Había un agricultor en Montalbán llamado JUAN ESPES, quien, a finales del siglo XIX, se vio obligado a esconderse en el monte por haber desafiado a un adinerado y apoderado cacique de Montalbán al enfrentarse a él por los abusos que cometía contra los pobres y al que dejó malherido tras  su pelea.

Encontró refugio en el macizo de la Muela, donde perseguido por los seguidores y criados del cacique, pudo despistarlos refugiándose en una cueva cuya entrada estaba oculta por los matorrales que crecían alrededor. Durante mucho tiempo estuvo en el monte, descuidando su aspecto, una larga y desordenada cabellera creció a la vez que su barba, se alimentaba de lo que el monte le ofrecía y bebía agua de las fuentes cercanas, la de los Vaciones y la de Valdemiguel.

Después de mucho tiempo, regresó a Montalbán creyendo que le habían olvidado o dado por muerto; su aspecto descuidado y su gran melena le merecieron el apodo de “El Greñitas”, contando a las gentes que se había refugiado en una pequeña cueva. Fue apresado e ingresado en prisión, se fugó en varias ocasiones, regresando a Montalbán, y cuentan que formó una cuadrilla de Bandoleros que recorrieron el río Martín.
Cuenta la leyenda que, cansado de vivir acosado por los agentes de la ley, se marchó a Francia, donde tuvo familia y murió.

Esta es la historia del bandolero Greñicas y su cueva.

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Fuente:
http://celedoniogarcia.blogspot.com/2008/02/bandoleros-aragoneses.html


1/8/12

Bandoleros aragoneses

LA CUEVA DE LOS BANDOLEROS




En el año 2000, José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez, publicamos un libro titulado Historias de bandoleros aragoneses. Trata del bandolerismo romántico, de los bandoleros del siglo XX y de principios del siglo XX que campearon por la geografía aragonesa.

El libro consta de dos partes; en la primera hacemos un estudio del bandolerismo aragonés en esta época y lo ponemos en relación con este fenómeno que se desarrolla por el resto de España. En la segunda parte recogemos una veintena de historias de los bandoleros más famosos de Aragón: la muerte de "Cucaracha" de Alcubierre, "El Floro" de la Cerollera, "Chichón de Nueno", "El Greñicas" de Montalbán, Esteban Cisneros de Cervera de la Cañada o "Tasán de Santisteve", entre otros.

La lista de bandoleros y malhechores de esta época es enorme, por este motivo en el 2002 decidimos publicar un segundo libro, Otros bandoleros aragoneses, con otras tantas historias. Aquí descubrimos a otra veintena de bandoleros: “Mediaoreja” de Cucalón, “Bondades” de Fraga, “Teixidó” de Mequinenza, “Casola” de Batea, “Conco” de Benabarre, “Perico Estela” de Gallur, “Calzapreta” de Belchite, “Royo de Velilla”, “Chiripa” de Villalengua, los hermanos “Salero” de Biel, “Cimorra” de Tauste, “El Negro de la Cabañera” de Ejea, o el completo seguimiento de “Cucaracha” y de su cuadrilla.

En un apéndice final hacemos una pequeña reseña de más de 300 bandoleros y malhechores de esta época que anduvieron por diferentes puntos de Aragón.

De ellos y de otros muchos iremos hablando; todos encontrarán cobijo en esta sección: LA CUEVA DE LOS BANDOLEROS.
Artículos publicados:

Otros bandoleros de España
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sábado, 1 de enero de 2022

DESDE CRÓNICAS MONTALBINAS OS DESEAMOS FELIZ AÑO 2022 ...!!QUE EL NUEVO AÑO VENGA CARGADO DE "SALUD PARA TOD@S"

 FELIZ 2022



EL 1 de ENERO, ¿POR QUÉ?
En el año 154 (a. C.) una ciudad de Hispania llamada Segeda (en el término municipal de Mara, Aragón), capital de la tribu celtíbera de los Belos, se atrevió a desafiar el poder de Roma.
Belos y romanos habían firmado un tratado por el cual los celtíberos no podían construir nuevas murallas, pero los segedenses lo hicieron, alegando que la ciudad estaba creciendo en población.
El Senado de la República romana proclamó «casus belli» y declaró la guerra a Segeda, una guerra que duró veinte años y que supuso el abandono de Segeda y la destrucción de Numancia.
A fin de que los cónsules, que se elegían cada año y dirigían el ejército, pudieran llegar a tiempo a la guerra contra Segeda, su nombramiento se adelantó del mes de marzo, cuando comenzaba el año nuevo romano, a las calendas de enero (el día 1 de este mes).
Desde ese año 153 a. C., el año nuevo romano comenzó el 1 de enero, y así seguimos 2.175 años después.
De aquel cambio que desencadenaron los celtíberos, aún quedan secuelas en el nombre actual de los meses; así, septiembre, que era el séptimo mes, ahora ocupa la novena posición, dos por detrás de lo que su nombre indica; y lo mismo ocurre con octubre, noviembre y diciembre.
A la rebelión de los celtíberos de Segeda debemos que mañana, 1 de enero, sea el primer día del año 2022.
Cuento esta asombrosa historia en mi novela «Numancia», publicada por primera vez en 2003, pero que se sigue reeditando una y otra vez. Si la leen, no se pierdan luego una visita a Segeda (muy cerca de Calatayud) y a Numancia (a 10 kilómetros de Soria).
Sentirán la historia y lo disfrutarán.
Fuente informativa:ASTRONOMÍA | Crónicas del Cosmos



¿SABIAS QUÉ?....

¿Por qué el año comienza el 1 de enero?

El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas con profundidad.


La decisión de comenzar el año en enero tiene su origen en la antigua Roma, en el siglo II a.C., pero durante la Edad Media el inicio del año se celebraba en la Navidad, la Encarnación o la Pascua. La historia de nuestro calendario, el más usado del mundo, es el resultado de aproximaciones sucesivas del año civil al año astronómico que marca las estaciones.

Fragmento de un antiguo calendario romano.

Fragmento de un antiguo calendario romano.

Un fundamento astronómico

El día y el año (tal y como está definido hoy) tienen su fundamento en el movimiento de la Tierra sobre sí misma y en torno al Sol. El día y el año son pues los ladrillos de un calendario solar. Sin embargo, el mes es una unidad basada en el movimiento de la Luna y forma la base de los calendarios lunares. La semana, una unidad intermedia muy conveniente para organizar los días de trabajo y de descanso, corresponde aproximadamente a una fase lunar.

El laberinto romano

Nuestro calendario actual es obviamente solar, pero sus orígenes se remontan al antiguo calendario romano que tenía un fundamento lunar. En la antigua Roma, varios siglos antes de nuestra era, el año era una sucesión de diez meses: Martius (dedicado a Marte), Aprilis (del latín aperire, abrir, por los brotes vegetales), Maius (por la diosa Maia), Junius (por Juno), Quintilis (el mes quinto), Sextilis (sexto), September (séptimo), October (octavo), November (noveno), y December (décimo).

El año comenzaba el primer día (calendas) de Marzo, bajo los auspicios del dios guerrero, pues esta era la fecha que marcaba el inicio de las campañas militares con la designación de los cónsules. Los meses comenzaban con la luna nueva, algo que era difícil de determinar observacionalmente (precisamente porque en esa fase la luna no es visible).

Julio César.

Julio César.

Además, como el año era mucho más corto de 365 días, su inicio iba cambiando de estación, lo que creaba inconvenientes en las campañas militares. Para evitar este problema, se intercalaban meses adicionales cada cierto tiempo. Esta situación se prestaba a un gran desorden. Los pontífices (encargados del calendario además de los puentes de Roma) alargaban y acortaban los años fraudulentamente, según su conveniencia, para prolongar la magistratura de sus amigos y reducir la de otros.

Numa Pompilius trató de acompasar el calendario romano a las estaciones añadiendo de manera permanente dos meses al final: Ianarius (dedicado a Jano, mes 11) y Februarius (de februare, purificación, mes 12).

A mediados del siglo II a.C., las campañas militares lejos de Roma (y concretamente en Hispania) requerían nombrar a los cónsules con suficiente antelación al comienzo de las actividades. En el año 153 a.C. se fijó el principio del año en el día 1 de Ianarus (en lugar del 1 de Martius), fecha en que se pasó a realizar el nombramiento de los cónsules, esto es, dos meses antes del comienzo de las campañas.

Enero, del calendario de ‘Las horas del Duque de Berry’.

Enero, del calendario de ‘Las horas del Duque de Berry’.

Gracias a los dos meses adicionales introducidos por Numa Pompilius, el año había pasado a tener unos 355 días, pero aún así era demasiado corto respecto del año de las estaciones. Ocasionalmente se introducía un decimotercer mes, algo también propicio a manipulaciones por intereses políticos o económicos. En el año 46 a.C. el año del calendario se encontraba desfasado unos tres meses respecto de las estaciones y seguía reinando el desorden.

César bien asesorado

Fue Julio César (102 – 44 a.C.) quien en el 45 a.C. (año 708 de Roma) decidió realizar una reforma definitiva del calendario. Encargó el trabajo al prestigioso astrónomo griego Sosígenes que estaba establecido en Alejandría. Sosígenes se despreocupó de la Luna y ajustó la duración de los meses para fijar la duración total del año en 365,25 días por término medio, es decir, unos 11 minutos más cortos que el año trópico (el de las estaciones, que dura 365,2422 días), transformando así el calendario de lunar a solar. Como resultaba conveniente que el año tuviese un número entero de días, se fijó el año ordinario en 365 días (como el de los egipcios) y para que no se acumulase un decalaje con las estaciones se decidió intercalar un día extra cada cuatro años.

Posteriormente, el mes Quintilus fue renombrado Julius (en honor de Julio César) y el Sextius pasó a llamarse Augustus (por Augusto) pero, por inercia del lenguaje, September, October, November y December han conservado unos nombres que hoy nos resultan aparentemente absurdos y que son, obviamente, inadecuados.

Reticencias con Enero

Este calendario, denominado juliano en memoria de Julio César, permaneció válido durante más de dieciséis siglos. Pero durante muchos de estos siglos, los católicos se resistieron a celebrar el principio del año en un mes dedicado a una deidad pagana.

En la Edad Media, diferentes pueblos de Europa tenían por costumbre celebrar el principio del año en fechas de significado religioso. Dependiendo del estado europeo, se utilizaba el ‘estilo’ de la Navidad (el año comenzaba el 25 de diciembre), el de la Encarnación (25 de marzo), o el de la Pascua (¡con el año comenzando en fecha variable!). Y en algunos de los estados se cambiaba a veces. Por ejemplo, en Aragón se utilizó el estilo de la Encarnación hasta 1350, y entonces se cambió al de la Navidad que permaneció hasta principios del XVII. En pocos estados (por ejemplo Polonia, desde 1364) se utilizó el estilo de la Circuncisión, con el año comenzando el 1 de enero.

El inicio del año el 1 de enero se hizo obligatorio en muchos estados europeos a partir del siglo XVI. Se impuso en Alemania mediante un edicto hacia 1500; Carlos IX lo decretó en 1564 en Francia y entró en funcionamiento en 1567; en España se generalizó hacia el siglo XVII (en el XVIII en Cataluña), y en Inglaterra hubo que esperar hasta 1752.

Calendario gregoriano, Unión Soviética, del año 1930. | ELMUNDO.es

Calendario gregoriano, Unión Soviética, del año 1930. | ELMUNDO.es

Del juliano al gregoriano

Con el transcurso de los siglos, los 11 minutos de diferencia en la duración del año juliano y del trópico, generaron una deriva muy significativa. A finales del siglo XVI, a pesar de la corrección introducida en el concilio de Nicea (año 325 d.C.), el equinoccio de primavera (muy importante para la Iglesia, pues determina la fecha de la Pascua) caía hacia el 11 de Marzo, es decir, 10 días antes de la fecha que la Iglesia le había impuesto en Nicea. Esta situación llevó al papa Gregorio XIII a realizar una importante reforma en 1582, año al que recortó 10 días.

En el excelente calendario resultante, denominado gregoriano, vigente hasta hoy, el año tiene una duración media de 365,2425 días. Pero aún contiene diferencias significativas respecto del año astronómico (el año gregoriano dura 26 segundos más que el trópico) y aún conserva numerosas curiosidades y elementos peculiares. Por ejemplo, sigue conteniendo años bisiestos (entre los que se encuentra el 2012, 2016, 2020 y se encontrará 2024), pero se suprimieron los años seculares de entre tales bisiestos (salvo aquellos que son divisibles por 400).