DESDE HACE MUCHO TIEMPO NOS RONDABA LA CURIOSIDAD SOBRE ESOS RECUERDOS AL AROMA QUE REMEMORABAN NUESTROS VECINOS MÁS VETERANOS Y QUE IMPREGNABA LA RIBERA DEL RÍO MARTÍN DURANTE LOS MESES DE JULIO Y AGOSTO , CUANDO SE INSTALABAN LAS GRANDES CALDERAS PARA DESTILAR EL ESPLIEGO QUE MUCHOS JÓVENES RECOGÌAN DE NUESTROS PARAJES "MONTALBINOS".... IMBORRABLES RECUERDOS QUE TRAE EL INCONFUNDIBLE AROMA DEL ESPLIEGO O LAVANDA.
- Bolsitas aromáticas: Se colocaban en los armarios y cajones para perfumar la ropa blanca y de cama [1].
- Ahuyentar insectos: El intenso olor del espliego funcionaba como un insecticida natural muy efectivo para proteger mantas y tejidos de las polillas [2].
- Descanso y relajación: Se utilizaban las flores secas para rellenar almohadones para dormir, aprovechando sus propiedades relajantes y para calmar dolores de cabeza [1].
- Elaboración de aceites: Históricamente se destilaba para conseguir esencia de espliego y colonias artesanales .
- Proyectos de Cultivo: En Montalbán se han desarrollado proyectos de investigación y cultivo, destacando la plantación de lavandín con sistemas de riego de apoyo, probando su adaptación en campos y huertos previamente abandonados.
- Investigación y Etnobotánica: En la zona se realizan paseos etnobotánicos y estudios para evaluar el funcionamiento de diferentes especies aromáticas, ofreciendo actividades como la degustación de infusiones de lavanda, salvia y miel.
- Contexto en Teruel: Además de Montalbán, la provincia cuenta con campos de lavanda en otras áreas como El Pobo y Formiche Alto, donde la Fundación Térbals ha impulsado este cultivo.
- Recolección y Destilación: Aunque el lavandín se cultiva, el espliego silvestre ha sido tradicionalmente recolectado en la región. El proceso de recolección se realiza en julio o agosto, a menudo temprano para evitar el calor.
- Usos: La lavanda cultivada se destila para extraer aceites esenciales, utilizados en la producción de geles, cosméticos, jabones y cremas.
- Recolección: Se segaba el espliego en el monte, a menudo en parajes como La Sardera, La Balseta o La Pedregosa.
- Transporte: Se reunía en fajines, fardos o haces y se transportaba a lomos de burras o machos.
- Destilación: Se llevaba a los "hornals" o calderas para destilar la esencia.
- Venta: En verano, llegaban furgonetas (a veces procedentes de Biel) que traían el equipo de destilación y compraban el producto
Hace ya varias décadas que se apagaron las calderas de cocer el espliego y es otra tradición artesanal (o mejor semi industrial) que ha desaparecido.
Lejos quedan aquellos tiempos en que las gentes de otras localidades aragonesas como Biel o localidades del entorno del rio Alfambra destilaban la planta de la lavanda para obtener aceite esencial que iba a parar a las grandes empresas fabricantes de cosméticos y perfumes en Cataluña.
Aún se conservan lugares donde «se hacia el espliego» y se cocía o llevaba a cabo la destilación de las plantas para sacar su esencia. Cuando la trilla «iba en buenas», los hombres, los mozos y los más jóvenes tenían en la siega del espliego una actividad económica complementaria con la que sacarse unas perras para hacer frente a las necesidades domesticas . Los más jóvenes se daban por satisfechos si con el importe obtenido de la venta del espliego les daba para sus gastos de Las Fiestas de verano y septiembre.
El espliego es una planta generosa, que se alegra de que la sieguen todos los años para poder dar mejores espigas en la siguiente temporada; cuanto más seco es el año, mejor calidad tiene la esencia, y se cría hasta en los más resecos pedregales.
Sus beneficios y utilidades han cumplido un papel fundamental en otros tiempos en que la medicina y la higiene no estaban tan avanzados como ahora.
En las cuadras de las caballerías era frecuente tener a mano una horca de hierro con la que extender la paja o amontonar la basura de los animales; y era este sitio un lugar o un especial caldo de cultivo del bacilo del tétanos, una enfermedad o infección muy grave que se cogía al hacerse alguna herida con herramientas o clavos oxidados.
Es un gran antiséptico, pero es muchas cosas más: es bueno para la piel y mejora el acné y los eccemas; es analgésico, quita los dolores del reuma y de la gota; desinfecta y cicatriza las heridas, abre el apetito, activa la circulación de la sangre, es muy útil en casos de gripe, resfriados, bronquitis, asma, tos y es sedante en dosis pequeñas.
El espliego pertenece a la familia de las Labiadas (por la forma de labios que tienen sus hojas), que son las plantas aromáticas por excelencia, entre las que también se encuentra el romero, el tomillo, la morquera, el orégano, la menta y la salvia, por ejemplo.
Existen muchas variedades de espliego y todas contienen aceites esenciales, mentol, timol, cineol, etc… Su nombre científico es Lavandula Officinalis (Lavanda de la oficina de farmacia) o Lavimdula Spica (espiga para lavarse en el baño). Contiene alcanfor, por lo que es un ahuyentador natural de la polilla, contiene cumarina, linalol, nerol y otros productos que ahora se obtienen sintéticamente y se utilizan como componentes de muchos medicamentos.
En la actualidad el espliego se cultiva en varios países de la cuenca mediterránea y pueden verse los gruesos caballones morados del espliego cultivado.
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| Actual imagen de plantación ecologica de Lavanda en el paraje de "El Puente Puntarrón" de Montalbán |
Ha sido tradicional en nuestros pueblos hacer alcohol de espliego, un antirreumático y analgésico eficaz que se hacía mezclando un litro de alcohol de 90-950 con una onza de esencia de espliego (20 gramos) y se aplicaba con fricciones de paño de lana, después de reposar un par de días y filtrar el resultado.
Del mismo modo se puede hacer con el romero , el tomillo, la menta, la canela u otras flores o plantas cuyas esencias puedan ser obtenidas con el alambique.
Las instalaciones con las que se trabajaba consistía en un alambique de proporciones considerables, compuesto por la caldera donde se hervía la planta, el serpentín que recorría la balsa refrigerante llena a base de cubos de agua sacados a mano del pozo que allí había y el porrón florentino o vasija para decantar la esencia.








